Preguntas Frecuentes

Preguntas hechas frecuentemente acerca del proceso del Vaticano para constituir santos.


¿Qué es un postulador?

Un postulador, según la Nueva Enciclopedia Católica, segunda edición, supervisa las investigaciones de la vida, trabajo y santidad del candidato para la santificación. Brinda también al obispo local evidencia de la autenticidad de su causa para la canonización y su importancia para la Iglesia. El postulador suele ser designado, con la aprobación del obispo, por la persona o el grupo que presenta la causa. Luego de la fase diocesana de la investigación de la vida del siervo de Dios, el postulador se traslada a Roma para colaborar con la Congregación para las Causas de los Santos para crear el positio. El padre dominicano Gabriel O'Donnell es el postulador para la causa del Padre McGivney.

Regresar al Comienzo

¿Qué es el positio?

El positio es un volumen impreso que establece el argumento formal para la canonización del siervo de Dios. Incluye una exposición clara y sistemática de la vida de la persona. Resume también lo que dijeron los testigos durante la fase diocesana de la investigación de la vida de la persona. El Padre O'Donnell completó un positio de dos volúmenes que llega a casi 1.000 páginas. Incluye una biografía y un ensayo sobre la espiritualidad del Padre McGivney. El volumen sobre la espiritualidad del Padre McGivney está organizado alrededor de su vida de virtud: los valores teologales de la fe, la esperanza y la caridad, y los valores cardinales de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Cada breve capítulo es seguido por documentos relacionados con la virtud heroica del Padre McGivney.

Regresar al Comienzo

¿Qué son, precisamente, las reliquias, y qué lugar ocupan en la doctrina católica?

La misma palabra proviene del latín "residuo" y, en la actualidad, las reliquias se clasifican en tres categorías.

Primera clase: Una parte del cuerpo de un santo o beato. O, como en el caso del Padre McGivney, de un candidato a la santidad. No hay reliquias de primera clase del Padre McGivney.

Segunda clase: Un artículo o pedazo de un artículo que esa persona se haya puesto o usado durante su vida. Un par de sandalias, un rosario o un lápiz, por ejemplo. La Galería Padre McGivney en el Museo de los Caballeros de Colón en New Haven exhibe la sotana con la que se sepultó a Padre McGivney. Cuando sus restos fueron trasladados del lote de la familia en Waterbury, Connecticut, a la Iglesia de la Santa María, se le quitó la sotana — y posteriormente fue restaurada — y su cuerpo fue vestido con nuevas vestimentas. La estampita de oración que reciben los miembros del Grupo en Pro de Padre McGivney incluye un pequeño hilo de la sotana de Padre McGivney con la que fue sepultado.

Tercera clase: Un artículo que ha tocado una reliquia de primera clase. Por lo general, una reliquia de tercera clase es un pedacito de tela.

Regresar al Comienzo

¿Cómo comenzó la veneración de las reliquias?

Los estudiosos de las Escrituras dicen que no existe "culto de reliquias" alguno, es decir, devoción hacia reliquias en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento no da mucha atención a esos artículos (ver Hechos 19, 12).

En esos primeros siglos, los romanos respetaban mucho a sus muertos. Tan es así que por lo general permitían que los criminales ejecutados fueran sepultados, aunque había una excepción: los traidores.

Puesto que todos los cristianos eran considerados enemigos del imperio, nadie podía legalmente reclamar los cuerpos de los mártires. Era por eso que con frecuencia los restos eran robados o raptados para ser sepultados por otros cristianos.

Historiadores eclesiásticos dicen que los escritos de San Policarpo (cerca de 69-155) muestran algo nuevo. Cristianos en la ciudad de Smyrna (en lo que es ahora Turquía) fueron los primeros en venerar abiertamente las reliquias de un santo — su querido obispo. En el aniversario de su muerte, cristianos se reunían en su tumba y oraban por su intercesión.

Esto ya no era privado e implícito, sino un "culto" (o sea, una forma de devoción) pública y explícita. Los cristianos de Smyrna le dejaron saber a todos que sentían una devoción particular hacia los restos de su amigo. Y una vez que habían hecho eso, necesitaban justificar lo que estaban haciendo.

La comunidad daba énfasis al "carácter subordinado" de la veneración de mártires. Estos hombres y mujeres santos no estaban a la par con Cristo. Y el respeto que se le mostraba a las reliquias no comparaba — no podía comparar, no debería comparar – con el que se le mostraba a Dios. Más bien, San Policarpo fue honrado debido a que esta persona santa había sido discípulo e imitador de Cristo.

A mediados del tercer siglo, San Ciprián de Cartago, un obispo, dijo que el venerar los instrumentos usados para torturar y matar a los mártires era una práctica aceptable debido a que sus cuerpos habían convertido esos artículos en sagrados. En el cuarto siglo San Basilio, un doctor de la Iglesia, escribió en detalle sobre las ceremonias oficiales que se efectuaban en un aniversario.

En Roma, una vez que el cristianismo ya no era ilegal, esa práctica se hizo más común hasta que se construyeron iglesias sobre las tumbas de mártires, incluyendo las basílicas de San Pedro y San Pablo en Roma.

Durante el transcurso de los siguientes varios cientos de años, el venerar reliquias de mártires creció como un culto litúrgico y los teólogos consideraron lo que estaba sucediendo y dijeron que hacía sentido. Se abrieron tumbas y se hacía que artículos tocaran el cuerpo o los huesos. Entonces estas reliquias — llamadas brandea — se distribuían a través de la comunidad. La gente se quedaba con brandea, el equivalente de reliquias de tercera clase de hoy, en pequeños estuches y las llevaban colgando de sus cuellos.

Regresar al Comienzo

¿Cuál es la enseñanza de la Iglesia con relación a las reliquias?

El Concilio Vaticano II menciona las reliquias en su Constitución sobre la Sagrada Liturgia: "De acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus imágenes y sus reliquias auténticas" (111).

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que "además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis [enseñanza] debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas varias de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el Vía Crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc." (1674).

Regresar al Comienzo

¿Cuáles son las normas de la Iglesia con relación a la oración al Padre McGivney?

Varios miembros del Grupo en Pro del Padre McGivney han escrito o llamado para tratar la posibilidad de desarrollar un Hora Santa del Padre McGivney que podría ser celebrada ante el Santísimo Sacramento expuesto.
Las normas de la Iglesia en este asunto son muy claras. Deben alentarse las horas santas en la Eucaristía, pero al orar ante el Santísimo Sacramento expuesto en la custodia, todas las oraciones deben ser dirigidas a Cristo, que está presente en la hostia sagrada. La Iglesia no nos permite orar al Padre McGivney en nuestra adoración pública.
Usted notará que todas las tarjetas de oración que usted recibe del Grupo en Pro del Padre McGivney están dirigidas a Dios, y no al Padre McGivney. Estamos pidiendo humildemente a Dios que escuche nuestra petición por la canonización del Padre McGivney. Sólo en una etapa posterior, con el permiso de la Iglesia, podemos dirigirnos públicamente al Padre McGivney en oración.
Una hora santa celebrada por la intención de la causa del Padre McGivney está perfectamente en regla, pero dirigir una oración a él no es permisible, y violaría las mismas normas que estamos intentando seguir tan fielmente.

Regresar al Comienzo

¿Por qué suele usarse el título "Siervo de Dios" antes del nombre del Padre McGivney?

Se permite usar el título "Siervo de Dios" una vez que la causa formal para la canonización está en curso. Si el Papa declara la virtud heroica del Padre McGivney como un preludio para la posible beatificación, el Padre McGivney tendría el derecho de usar el título "Venerable Siervo de Dios".

Regresar al Comienzo

¿Qué es la beatificación?

A través de la beatificación, el Papa declara que, para el bien de la Iglesia, una persona es digna de emulación y puede disfrutar de un culto público de adoración con una diócesis, región o familia religiosa. La Congregación para las Causas de los Santos deberá verificar un milagro antes de que una persona pueda ser beatificada. Quienes son beatificados son llamados con el título de "Beato". Se requiere la beatificación antes que un no mártir pueda ser declarado santo a través de la canonización, según la Nueva Enciclopedia Católica, segunda edición. Una vez que se anuncia una decisión para la canonización, el postulador podrá supervisar la apertura de la tumba de la persona para tomar una porción de los restos de la persona. Esto será presentado al Papa como una reliquia del recién beatificado durante una misa pontificia en celebración de la beatificación. En este momento, el Papa asignará una fecha para el día festivo anual del beato.

Regresar al Comienzo

¿Qué es la canonización?

La canonización es la meta de todas las causas. A través de la canonización, según la Nueva Enciclopedia Católica, segunda edición, la Iglesia declara que un santo está en el cielo con Dios, y extiende el culto de su adoración a través de la Iglesia universal. La bula de canonización, dice la enciclopedia, declara infaliblemente la vida de la persona como ejemplar, y reconoce su papel como un intercesor celestial. La Congregación para las Causas de los Santos deberá verificar un segundo milagro antes que una canonización pueda avanzar.

Regresar al Comienzo

¿Qué es un milagro?

La Nueva Enciclopedia Católica, segunda edición, dice que en el uso teológico un milagro es un suceso extraordinario, perceptible por los sentidos, producido por Dios en un contexto religioso como una señal de lo sobrenatural. Sin embargo, esa simple definición es seguida por un resumen de cinco páginas de dos milenios de estudios sobre los milagros y sus significados. Los temas incluyen una variedad de visiones sobre la naturaleza y el reconocimiento de milagros expresados por teólogos a lo largo del tiempo. El Primero Concilio Vaticano, según la enciclopedia, declaró: "A fin de que el 'servicio' de nuestra fe sea 'de acuerdo con la razón' [ver Rom. 12:1], Dios quiso que, a la ayuda interna del Espíritu Santo se le agreguen las evidencias externas de su revelación, es decir actos divinos, y principalmente milagros y profecías. Dado que estos demuestran claramente la omnipotencia y conocimiento infinito de Dios, son señales de revelación que son muy seguras y adecuadas para la inteligencia de todos los hombres". El concilio condenó como erróneo el punto de vista de que los milagros son imposibles.
Al discernir la Iglesia la santidad de un siervo de Dios, la decisión de beatificar o canonizar a un no mártir requiere la confirmación de parte de Dios, dice la enciclopedia. La intervención divina en un milagro señala la autenticidad de la santidad del siervo de Dios. Sólo el Santo Padre toma la decisión última con relación a estas cuestiones y, a través de los milagros, confía en la ayuda del Espíritu Santo para seguir adelante para beatificar o canonizar a un siervo de Dios.

Regresar al Comienzo

¿Cuántos milagros se requieren para constituir un santo?

Se requiere un milagro para la beatificación, en cuyo caso al siervo de Dios se le da el título de "Beato". Se requiere un segundo milagro luego de la beatificación para la santificación. Muchos tienen la idea de que la Iglesia está buscando milagros de la vida del siervo de Dios. No es así. Los milagros requeridos para la canonización deben tener lugar luego de la muerte del candidato para la santificación.

Regresar al Comienzo