Su Vida y su Tiempo

Más de un siglo atrás, a mediados de agosto de 1890, se realizó uno de los funerales más grandes de la historia de Waterbury, Conn. Las multitudes que asistieron lloraban la muerte, a los 38 años, del Padre Michael J. McGivney, fundador de los Caballeros de Colón.

El obispo de Hartford, junto con más de 70 de los sacerdotes católicos de Connecticut,  fueron acompañados por muchos líderes cívicos. Se informó que los asistentes al funeral alquilaron todas las carrozas disponibles varias millas a la redonda para la gran procesión.

El funeral del Padre McGivney fue una indicación del amor y el respeto que la gente sintió por este diligente y santo cura párroco. Reflejó también la profunda apelación personal que los católicos inmigrantes encontraron inmediatamente en los Caballeros de Colón. Había delegaciones presentes de prácticamente cada uno de los 57 consejos de los Caballeros de Colón que habían sido constituidos en los primeros ocho años de la Orden.

Para señalar su 100º aniversario, en 1982, los Caballeros de Colón llevaron los restos del Padre McGivney de Waterbury de vuelta a la iglesia de St. Mary, en New Haven, donde fundó la Orden. Descansa allí, en un entorno donde se realiza una misa diaria por los Caballeros fallecidos y se dicen oraciones en su memoria.