Un gigante de la vida católica

Al Padre Gabriel B. O’Donnell Dominicana, Vice-postulador y Director Guild

Fr. Gabriel B. O'Donnell, O.P. 

En agosto de este año, los Caballeros de Colón de todo el mundo se reunieron en Washington, D.C. para su 128ª Convención Suprema. Su reunión demostró el crecimiento y la potencia de esta organización fraternal de católicos, que fundó el Venerable Padre Michael J. McGivney. Los Caballeros de Colón existen por más de un siglo.

La Iglesia beatifica y canoniza a un hombre o a una mujer por lo que fue, y no por lo que hizo. Sin embargo, existen en la historia de la Iglesia excepcionales "trabajadores" que han marcado de una manera dramática su huella en la vida eclesial. El Padre McGivney, al fundar los Caballeros de Colón, ha llegado a ser prominente en a vida católica.

 Sus Caballeros son ahora una parte integral de la vida católica y han llegado a ser una organización muy reconocida en todas las culturas. Ningún otro movimiento laico es más representativo del catolicismo que los Caballeros de Colón.

Se conoce muy bien su generoso servicio a los necesitados, su apoyo a los párrocos y parroquias locales y su fidelidad a la disciplina y enseñanzas de la Iglesia. Los Caballeros han llegado a ser reconocidos por su heroísmo en tiempos de crisis y su prontitud para ofrecer una mano de ayuda a cualquier proyecto de la comunidad. La magnificencia de los Caballeros del Cuarto Grado, con insignias y capas, llama la atención a los medios de comunicación en las celebraciones católicas.

Aunque la fundación de los Caballeros de Colón no sea razón suficiente para la beatificación del Venerable Padre McGivney, es una evidencia clara de su firme carácter y la claridad de su visión. El joven Padre McGivney tuvo que superar duras dificultades para lograr su meta de establecer una fraternidad de católicos que formaría padres y esposos fieles y les uniría para ayudar a aquellos con necesidades.

Como hijo de padres inmigrantes irlandeses, conoció muy bien el significado de las privaciones, de la lucha y el duro trabajo. También supo que sólo en la solidaridad de la familia y la fidelidad a Cristo y a su Iglesia se podía encontrar la verdadera felicidad y el éxito.

Para los miembros del Grupo en Pro del Padre McGivney no familiarizados con los Caballeros de Colón, una visita a la página de Internet oficial de la Orden www.kofc.org les ofrecerá información sobre la visión del Padre Michael McGivney.

La página de Internet oficial de los Caballeros de Colón dedicada a la causa de canonización del Padre McGivney, fathermcgivney. org, les ofrecerá inspiración y una actualizada información respecto a la causa. La iniciativa del Padre McGivney de fundar los Caballeros de Colón nos ofrece una lección importante. Sabemos que seremos juzgados por Dios de acuerdo a la calidad de persona cristiana que hemos llegado a ser, y no por lo que hemos logrado; no obstante, lo que hacemos, nuestras acciones y lo que escogemos hacer, serán de gran importancia. También se contarán nuestras contribuciones para edificar una cultura de amor.

La dedición de servir a los más necesitados impactará en nuestro juicio final. La decisión de permanecer fieles a la misa y a los sacramentos dará frutos para nuestra recompensa eterna. El Padre McGivney fue profundamente espiritual y contemplativo y enseñó a sus Caballeros la importancia de la acción. Esa lección continúa guiándoles y enseñándoles.

El Venerable Padre Michael McGivney sabía que era una urgencia la calidad de vida en este mundo. Su visión era un eslabón directo entre el tiempo y la eternidad.

La intensidad de su personalidad y su dedicación a su obra fueron producto de su fe y de su herencia familiar. En un mundo donde la expectativa de vida era corta y las enfermedades crónicas eran muy comunes, especialmente por el demasiado trabajó de los sacerdotes católicos, el Padre McGivney no contó con una larga vida para enseñar gradualmente las lecciones importantes acerca de la salvación y la preparación para la muerte.

Desde sus primeros días de su vida sacerdotal en la Iglesia de Santa María, de New Haven, Connecticut, sintió la proximidad de la eternidad.

Durante el último año de su vida, que cayó en las redes de una grave enfermedad, tuvo presente la muerte todos los días. Tenía 38 años de edad cuando comenzó a preocuparse por su propio funeral.

No es de sorprenderse que el joven Padre McGivney fuera muy querido por aquellos que les visitó y les preparó para la muerte. Al fundar los Caballeros de Colón dio vida a la Iglesia y al mundo e hizo que los vivos palpen el umbral de la muerte, con una diligente inculcación de la presencia de Dios y de la misericordia que encontrarán sus feligreses al cerrar sus ojos en el sueño de la muerte. No se puede encontrar un mejor ejemplo de párroco.

Nos acercamos al final del año calendario, con sus fiestas y a los días santos que se aproximan.

Ésta fue la temporada en que el seminarista Michael Joseph McGivney se preparaba para su ordenación sacerdotal. Es apropiado que en esta temporada le recordemos como sacerdote, fundador y hombre de Dios y aprendamos de él a vivir nuestra propia vocación, con el mismo espíritu de fe y un deseo de ofrecer nuestros dones y nuestra energía para construir un mundo mejor y una Iglesia más fuerte. El Padre McGivney ha demostrado ser un poderoso intercesor espiritual. Ahora debemos ser sus intercesores, para que su causa de canonización continúe adelante.

Venerable Padre Michael McGivney, ruega por nosotros.