Por Encima de Todo: Un Hombre Digno de Veneración

por el Padre dominico Gabriel B. O’Donnell, postulador

Fr. Gabriel B. O'Donnell, O.P. 

No solemos usar a diario el término “venerable”. Cuando la Santa Sede, en marzo de este año, concedió al Padre Michael J. McGivney el título de “Venerable Siervo de Dios” surgió la pregunta esperada: ¿Cuál es el significado?

El largo camino hacia la santidad tiene ciertas etapas. Una de ellas termina con el éxito de la investigación diocesana de la vida y obras de un Siervo de Dios. Otra es la apertura de la fase romana y la culminación del positio, que es el largo argumento explicativo presentado a la Congregación para las Causas de los Santos a favor de un candidato a la santidad.

Otorgarle al Padre McGivney el título de “Venerable” es otro paso importante en el camino hacia la beatificación y canonización. Esto significa que la Congregación para las Causas de los Santos ha estudiado detenidamente el positio de la vida y virtudes del Padre McGivney y, después de consultar con expertos historiadores y teólogos, ha juzgado que es válido y convincente.

Una vez que los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos emiten un dictamen positivo del positio, el asunto pasa al Santo Padre para su aprobación. Su respuesta afirmativa hace posible la emisión de un “decreto de las virtudes heroicas” y la concesión del título de “Venerable”.

El decreto de las virtudes heroicas es un juicio pastoral de la Iglesia. Para el beneficio del pueblo cristiano, la Iglesia reconoce que el Padre McGivney fue mucho más allá de lo que se espera de un buen cristiano. Su vida fue de excelentes virtudes, en las que practicó “heroicamente” la caridad, la humildad y la prudencia. El Padre McGivney realizó mucho más de lo que requiere el llamado ordinario a la perfección cristiana, y se puede comparar casi a un mártir que da su vida por Cristo y por el Evangelio.

Hacia el Corazón de Dios

¿Qué viene después? El milagro que se reportó y que está actualmente ante la Congregación debe ser juzgado favorablemente para que se le conceda la beatificación; con lo cual, se cambiará el título de “Venerable” a “Beato”. El positio del milagro reportado ha sido sometido a la Santa Sede y está actualmente bajo consideración. Expertos en medicina y teólogos deben examinar cuidadosamente las evidencias para dar su dictamen respecto al caso. Si es positivo el juicio de los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos, ese dictamen se pasará al Papa Benedicto XVI, que es el único que toma la decisión acerca de las beatificaciones y canonizaciones.

¿Qué sucede si el milagro que comunicamos no pasa la rigurosa prueba de la Congregación? Debemos comenzar de nuevo con otro milagro del que se haya informado. Por esta razón, son muy importantes los informes de favores atribuidos a la intercesión de un candidato a la canonización. Gracias a Dios, en el caso del Venerable Padre McGivney, existen otros informes de eventos milagrosos que se pueden analizar con detenimiento si el milagro que está a consideración no recibe un dictamen positivo de la Iglesia.

Los aspectos técnicos de una causa de canonización son fascinantes pero a veces pueden distraernos del punto más importante, que se manifieste la gloria de Dios en la santidad de uno de sus siervos. El objetivo de una causa de canonización no es sumergirnos en las intrincadas normas de la Iglesia, sino llevarnos al corazón de Dios y a su llamado a una vida de santidad. La causa del Padre McGivney en particular, es un llamado a todos los católicos a abrazar el misterio de Cristo en su totalidad, de manera que cada uno de nosotros sepa dónde está llamado a poner en práctica las virtudes heroicas. El Padre McGivney fue un apóstol de la espiritualidad de los laicos, y su mensaje se intensifica cada vez que la Iglesia reconoce su extraordinaria vida y sus virtudes.