Hombre de Acción Pastoral

El Padre McGivney, atento a las esperanzas y aspiraciones de educación y seguridad de trabajo de la familia, escuchaba también historias de desilusiones y de amores traicionados. Alentaba a los que estaban cargados de temor y culpa. Sólo diez meses luego de su ordenación, el Padre McGivney expresó el peso de la carga de trabajo tan fuerte en una carta a un antiguo profesor del seminario: "No he tenido tiempo para un día de vacaciones siquiera desde que dejé [el seminario de] St. Mary y estuve obligado a estar en mi puesto solo mientras el Padre Murphy estaba afuera. Así que disculpe la demora".

Su espiritualidad fluía de su identidad sacerdotal y la obra principal de llevar a Cristo a su pueblo en los sacramentos. Su ejemplo de estar siempre dispuesto a escuchar, aconsejar y consolar despertaba el idealismo y la generosidad de sus jóvenes amigos para imitar su virtud en sus propias vidas y en su propia vocación.

El carácter único de la espiritualidad de acción pastoral del Padre McGivney no reside tanto en su piedad, que era típica de la edad y el clima religioso, sino más en el hecho de que él fomentaba la cooperación entre el sacerdote y el laico en abordar las cuestiones serias que los católicos enfrentaban en la segunda mitad del siglo XVIII. El espíritu de cooperación y cierto sentido de igualdad deben ser considerados un aspecto único de la espiritualidad del Padre McGivney.

Si bien siempre fue considerado un hombre de virtud ejemplar, el Padre McGivney siempre seguía siendo accesible. Era amado por su gente, especialmente los jóvenes a su cuidado cuyas almas el sustentó y formó tan cuidadosamente. El Padre McGivney, no menos en la muerte que en la vida, es un apóstol de los jóvenes y un protector de la vida familiar cristiana.

Agregue a esta combinación sus otras actividades, como visitar a los enfermos, instruir a los niños en el catecismo y la tarea hercúlea de fundar los Caballeros de Colón, y uno puede entender bien por qué tuvo poca resistencia para combatir la tuberculosis que terminó llevándolo de este mundo. Era un diligente pastor de almas.