Su Fe

El

Los altos ideales no son propiedad exclusiva de los jóvenes, pero parecen ir de la mano de la energía y el optimismo juvenil. El secreto está en hacer que nuestros ideales ardan brillantemente aun cuando la vitalidad de la juventud comienza a desvanecerse.

Esto, en parte, es lo que distingue a un santo del resto de nosotros. Un santo mantiene la visión del amor de Dios y el llamado a servir al prójimo brillante y claro hasta el final. De hecho, cuando miramos la vida de hombres y mujeres santos, vemos que sus ideales se vuelven más fuertes con el paso del tiempo. Las energías físicas podrán amainar, pero la santidad requiere una claridad y consistencia que permanecen hasta el final de nuestros días.

El Padre McGivney era un idealista. Fue un hombre cuya visión y creatividad juveniles se ampliaron y maduraron aun mientras su salud física menguaba. Su intenso idealismo suele expresarse hoy en títulos que se le atribuyen a medida que avanza su causa para la canonización: "Apóstol de la Juventud" y "Protector de la Vida Familiar Cristiana". Estos brindan un bosquejo para un retrato espiritual del Padre McGivney.