Apóstol de la Juventud

Había en el Padre McGivney alguna chispa, algún magnetismo que atraía a los jóvenes hacia él. Se sentía cómodo con los niñitos y dejaba de lado algo de su reserva natural y formalidad con ellos. Pero era para los adultos jóvenes de su tiempo que le fue dada una misión específica. El Padre McGivney tenía un vínculo con los muchachos y muchachas jóvenes de su grey en una admiración y respeto mutuos que perduró aun después de su muerte en 1890. Él era relativamente joven también, ya que tenía sólo 25 años cuando comenzó su primera asignación sacerdotal en la iglesia de St. Mary, en New Haven, Conn., así que entendía sus aspiraciones así como sus luchas y tentaciones.

"Apóstol" significa 'uno que es enviado'. El Padre McGivney fue enviado por Dios a los jóvenes de su tiempo para guiarlos por una senda segura hacia la adultez cristiana. En una era que experimenta la desesperación y violencia crecientes de los adolescentes y adultos jóvenes, es imperativo que consideremos modelos como el Padre McGivney para aprender el arte de atraer a los jóvenes de nuestra sociedad a una vida de excelencia moral y a la nobleza del servicio cristiano a Dios y al prójimo. El Padre McGivney, que no era ajeno a la adversidad, es un apóstol para quienes, en nuestra propia era, luchan para encontrar significado y propósito en la vida. Es un santo patrón para los muchachos y muchachas jóvenes del tercer milenio.